Este es un fragmento del trabajo en que me ocupo ahorita... y que le da el título a este blog.
“Picasso dibujaba como los ángeles y su estilo fue el resultado de una opción personal en la búsqueda del ideal conceptual del artista, no de no saber dibujar.”
(Leído por casualidad en la web)
“El mundo se volvió imagen porque al ser «leído» se convirtió en signo a su vez reproducible en forma de pinturas o dibujos, y más tarde, en forma de palabras y escritura.”
Roberto Echeto.
“La figuración hoy ya no es válida”....Ante semejante sentencia me aferro a mis lápices como Juana a la cruz y cierro los ojos pensando “Perdónalo señor...”.
En un espacio en donde la gente se quiere salir siempre por la solución más fácil es un arma de doble filo aplaudir el imperio de las tendencias artisticas contemporaneas mientras se condena a la hoguera el humilde dibujo. Por un lado es maravilloso que los estudiantes de arte, artistas y público en general le dediquen el tiempo merecido a recorrer una instalación, apreciar un trabajo fotográfico o contemplar con arrobo y un poco de curiosidad un performance... pero ¿y el dibujo?, ¿y la pintura?... No podemos creer que estas otras expresiones son como zapatos de la temporada pasada los cuales debe darnos vergüenza disfrutar en público.
El tema del que me ocupo en el presente trabajo puede parecer a muchos refrito y recalentado...pero en ese momento en que parece que quieren reducir a ceniza a cualquiera que se atreva a blandir un lápiz....toca salir de nuevo en defensa del sencillo pero nunca insignificante dibujo
“Síndrome de Altamira” busca mostrar lo obvio...que el dibujo no ha perdido vigencia como expresión en el arte y muy por el contrario reclama su espacio con paciencia desde cada uno de los trazos que componen los bocetos de la más pretenciosa obra contemporanea.
“El dibujo es la conciencia de los artistas”
Beatriz González
"Lo que no se puede dibujar, no lo entiendo"
Albert Einstein
“El dibujo en sí es una reflexión sobre el concepto de espacio a través de la línea y el vacío, él es la expresión de la interrelación entre ellos.”
María Eugenia Arria
En la plástica contemporanea los creadores poseen la libertad de escoger entre un amplio espectro de posibilidades por medio de las cuales dar “materia” a sus obras, entendiendo como materialización plástica no solo el uso de elementos tangibles sino también otros como el sonido, luces, olores o proyecciones holográficas...materia inmaterial.
Así en las salas de exposiciones desde hace varias décadas hemos podido apreciar creaciones en las cuales prácticamente el límite lo pone la creatividad del artista, dado que casi a diario los medios digitales o los nuevos materiales amplían las fronteras de lo posible.
En Pereira este fenómeno tambien se ha dado, en menor escala pero con fuerza propia y con obras contundentes y llenas de valor plástico y conceptual solo que a la par se há presentado un fenómeno de “descalificación” de los medios tradicionales.
La peor parte en este proceso de descalificación la lleva el dibujo. Somos una comunidad pequeña y bastante apegada a lo tradicional, por ello la pintura no se há visto relegada de manera contundente, pero el dibujo es cada vez un ave más rara en las exposiciones locales o entre lo que los artistas muestran con orgullo como su obra.
El dibujo es la base de toda obra plástica. Josep Beuys decía “Pensar ya es plástica”, así cuando pensamos no estamos viendo el objeto como es sino como lo vemos y lo entendemos.Cuando alguien dibuja muestra de manera directa y sin afectaciones cómo ve el mundo que le rodea dâ su interpretación de una verdad. Crea una nueva verdad.
Al dejar de lado el dibujo como expresión plástica con valor en sí estamos perdiendonos de una valiosa herramienta.
Vivimos en un mundo que rompe las barreras de los idiomas con el uso de las comunicaciones inalámbricas y los accesos digitales que te dan entrada a cualquier espacio en cuestion de segundos. Así las imágenes retoman su valor primigenio anterior a la creación de cualquier alfabeto y nos ayudan a expresarnos de una manera que las palabras tal vez no lo pudieran hacer.
En un momento en que el tiempo parece correr más que a prisa la imagen toma su protagonismo y tras cualquier imagen, por más paternidad de ella que pueda reclamar el ordenador, está el sencillo lápiz trazando sobre el papél el boceto de la idea , la imagen primera salida de la mente del artista sin limitación alguna ya que , parafraseando a Quino “parece mentira todo lo que tiene dentro un lápiz”.
Este trabajo es, entre otras cosas, una manera de desfogar esta "manía prensil" como la llamaría Maurice Blanchot ; una manera de defender a los que nos empeñamos en seguir empuñando los lápices,lapiceros, plumillas u otros instrumentos “trazadores” como nuestras únicas armas y amuletos protectores. Somos toda una legión de románticos, anacrónicos, herejes, relegados...(ponga ustéd aquí el calificativo que prefiera) que seguimos pensando “en trazos” y solo pedimos por nuestra manera de expresarnos el mísmo respeto que le ofrecemos a los más elucubrados trabajos de arte conceptual contemporáneo. El dibujo es un medio al que cualquier estudiante de artes debe dedicar todo el tiempo posible...Y luego que lo domine entonces si puede hacer con lo aprendido lo que a bien tenga en gana, pero con la certeza de que lo adquirido será la base sólida que requerirán sus trabajos plásticos futuros..............aunque no se puedan ver sino escuchar, sentir u oler.
En el proyecto “Sindrome de Altamira” me propongo ilustrar una historia corta de mi autoría en donde narro algunos eventos realistas y fantásticos de la vida de una ilustradora de comics. Aunque la historia será una parte importante del trabajo el protagonísmo lo tendrán las ilustraciones y en ellas el dibujo. También pretendo con esto hacer un homenaje a los ilustradores de los primeros libros que llegaron a mis manos en mi infancia y que me plantearon el reto de tratar de copiar las imágenes que en ellos veía , las cuales me contaban más que los textos que aún no podía entender.
La ilustración es un campo con mucho espacio por explorar y que en nuestro medio es tratado como “creación plástica de segunda”. Este es otro pensamiento que quiero tocar un poco con el presente trabajo.
Quizá estoy pecando de naíf con mis afirmaciones pero creo que la única manera de crear es desde la experiencia personal, si el tema que se quiere trabajar no nos há tocado entonces debemos leer mucho, hablar con muchas personas, caminar y preguntar y volver a mirar...si no es así la obra solo será un trozo frío que no dejará ninguna huella durable en aquellos a los que pretende llegar y mucho menos en nosotros como creadores.
Durante el corto tiempo en que he expuesto mi obra en Pereira y otros espacios los espectadores hán podido apreciar mi predilección por el dibujo, predilección que en ningún momento se hace radical ya que también hé probado a trabajar con otros medios obteniendo resultados que en mayor o menor grado hán llenado mis espectativas pero que no me hán dado el placer que me hace sentir realizar un dibujo.
Asì pues emprendo esta aventura con la confianza que solo puede dar la seguridad de saber que se pisa sobre un terreno encantador, inspirador y màgico...pero absolutamente inseguro.